El packaging entra cada vez más en el terreno de las emociones. Más allá de su función original de ser un envoltorio de productos, es capaz de evocar sentimientos y experiencias al cliente final, por lo que se ha transformado en una importante herramienta estratégica de marketing para las grandes empresas de consumo. El poder del diseño de un envase o embalaje como instrumento de venta fue el tema central de la mesa redonda celebrada el pasado 31 de marzo en Pozuelo de Alarcón (Madrid) en el marco del ciclo Tribuna Hispack. El acto, organizado por el Salón Internacional del Embalaje, Hispack, contó con la colaboración de la escuela de negocios ESIC y el patrocinio de la Asociación de Fabricantes de Cartón Ondulado (AFCO).
La industria del packaging evoluciona en base a la demanda, pero cada vez más busca la innovación y la creatividad. Hoy en día "un envase que está más de cinco años en el mercado queda obsoleto, por lo que tiene que ir renovándose y adaptándose a las nuevas necesidades del consumidor. En los últimos tiempos, estamos asistiendo a un resurgir del packaging que apela a las emociones del usuario final", explicó Ángel Luis Cervera, de la escuela de negocios ESIC. Se trata de una de las principales conclusiones que se extraen de la segunda sesión de Tribuna Hispack celebrada en Madrid y dedicada a la "creatividad, diseño y generación de valor en el packaging".
Las claves para un correcto diseño
Actualmente, el diseño de packaging no sólo tiene una función estética, sino que se ha convertido en una herramienta de comunicación de la marca, un vehículo para la innovación, una expresión de los deseos y una tendencia del mercado que inspira momentos de consumo", apuntó Matthieu Delapalme, copresidente de Pulp Consumer Branding and Design quien considera que un correcto diseño es sinónimo de buen negocio y, por tanto, un factor de éxito de las marcas.



